domingo, 31 de octubre de 2021

LIMES GERMANICUS. II

En la entrada precedente vimos como Cayo Julio César, para su interés personal, estableció una frontera entre dos territorios, Galia y Germania, cuyas características diferenciadoras él estableció, llevando a cabo una campaña de propaganda eficaz. La mencionada frontera corría a lo largo del río Rin, desde su nacimiento hasta su desembocadura. Durante años defendió esta frontera e impidió que poblaciones de la margen derecha del río pasasen a la margen izquierda, donde él situaba el territorio correspondiente a los galos.

Tras su muerte, de forma violenta, en el año 44 a. C., y la guerra civil consecuente, su sobrino nieto e hijo adoptivo, Cayo Julio César Octaviano Augusto se hizo con el poder, tomando el título de princeps.

                                                 Augusto.
 

Augusto desde el año 30 a. C. buscó unas fronteras seguras para Roma; de esta forma, conquistó algunos territorios hasta llegar al Danubio y allí creó las nuevas provincias de Nórico, Retia, Panonia y Mesia.
En la frontera del Rin la situación era alarmante; bandas de guerreros del otro lado del río pasaban a territorio galo con el propósito de hacer pillaje y regresar a su punto de partida cargados de botín. 
En los años 29, 17 y 12 a. C. los germanos habían cruzado el Rin dedicándose al pillaje en la Galia. Por esta razón, Augusto decidió llevar a cabo una serie de expediciones de castigo, al frente de las cuales puso a su hijastro Druso Claudio Nerón.

                                              Druso.

Druso obtuvo un gran éxito y en varias campañas militares entre los años 12 y 9 a. C. llegó hasta orillas del Elba. Su estrategia consistió en apoyar a las legiones con una flota que desde la desembocadura del Rin, bordease la costa hasta la desembocadura del río Weser. Para evitar que la mencionada flota se viese obligada a salir a mar abierto, construyó un canal que comunicaba el curso inferior del Rin con la costa de Frisia, en una zona cerrada por una península y una línea de islas que protegían a los barcos y hacían mucho más segura la navegación.

    Canal de Druso y ruta de la flota romana hasta la desembocadura del Weser.

Druso murió en 9 a. C. y las campañas continuaron al mando de Tiberio, su hermano. En 6 d. C. Tiberio llevó la guerra desde el Danubio hasta la actual Bohemia, enfrentándose a los marcomanos, confederación de varios pueblos germanos y celtas; con ello, el territorio quedaba pacificado y seguro.
Pero esta estabilidad fue solo un espejismo, ya que en 9 d. C. se produjo una rebelión que abarcó todo el valle del Weser hasta las orillas del Elba. Esta rebelión, dirigida por el pueblo de los queruscos, contó con un caudillo hábil e inteligente, Arminio. El resultado fue la derrota de Publio Varo, legado de Tiberio en la zona, y la aniquilación de tres legiones en el bosque de Teutoburgo.
A partir de este acontecimiento, Augusto cambió de opinión, optó por abandonar estos territorios y retiró sus legiones hasta la antigua frontera del Rin, la cual sería el límite del Imperio Romano hasta el siglo V.
Augusto tuvo la precaución de fortificar la frontera del Rin desde un principio. Ya en el 39 a. C. su más eficiente general, Marco Vipsanio Agripa, trasladó al pueblo de los ubios a la margen izquierda del Rin. Los ubios eran aliados de Roma desde tiempos de Julio César, y habían combatido a sus órdenes como caballería en muchas ocasiones; pero ahora se sentían amenazados por los catos, otro pueblo germánico que se había desplazado desde las orillas del Weser hacia el Oeste.
Druso, durante sus campañas en Germania, estableció campamentos en las orillas del Rin; algunos de ellos, más tarde, se convertirían en campamentos permanentes, sobre todo a partir de la derrota de Varo en Teutoburgo.
En el año 13 a. C. Druso estableció un campamento militar permanente en un lugar llamado Mogontiacum (Maguncia), a orillas del Rin; a partir del campamento surgiría una ciudad fluvial con monumentos civiles como un teatro, templos y obras conmemorativas.
Lo cierto es que después de la retirada estratégica tras la terrible derrota de Teutoburgo, la frontera del Rin fue entrando en un período de tranquilidad, al contrario de lo que ocurriría con la frontera del Danubio. El sucesor de Augusto, Tiberio, su hijastro, aún llevó a cabo una campaña al otro lado del Rin con la intención de vengarse de Arminio e impedir que los queruscos aumentasen su fortaleza. Para esto envió a Germania a su sobrino, Germánico, hijo de Druso, durante los años 14 al 16 d. C. con ocho legiones. Al final de estas campañas los queruscos fueron derrotados y Arminio se vio obligado a huir. Inmediatamente después, Tiberio dio orden de retirarse hacia la orilla izquierda del Rin y abandonar aquellas tierras hostiles. 

                                                  Tiberio.


                                              Germánico.

Como hemos dicho, la frontera del Rin, tras estos últimos enfrentamientos, permaneció en tranquilidad durante mucho tiempo, sin ser prácticamente amenazada hasta el siglo III.
La seguridad de la frontera se consiguió con el establecimiento de una línea de campamentos militares permanentes, fortalezas, fortines y muros que iban desde la desembocadura del Rin hasta la actual Weltenburg, a orillas del Danubio.
 Dichas fortificaciones se crearon de forma progresiva, pero a finales del principado de Tiberio ya estaban  muy consolidadas. En la próxima entrada analizaremos las características económicas, sociales y políticas del extenso territorio que desde Julio César vino a llamarse Germania.